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Proyecto Educativo Institucional 2. ContextoContexto internacional El escenario actual muestra nuevas acciones y nuevas interpretaciones, visibles en la manera como se reorganizan hoy las formas de trabajo y de vida. Se puede afirmar que esta es una época de transición en la que el país y el mundo están permeados por situaciones que los afectan desde múltiples dimensiones, que van desde aspectos tan humanos como la dignidad, hasta otros tan ajenos como las más sofisticadas tecnologías. Las situaciones de crisis y de cambio median en el momento cualquier relación que se pueda establecer con la sociedad. En términos generales, los contextos están en crisis: crisis económica, crisis política, crisis de identidad, crisis en las relaciones y, la más preocupante, crisis de valores, lo cual, en conjunto, se traduce en desorganización e inoperancia social. Así mismo, las evidentes situaciones de cambio acelerado, con exigencias superiores a las posibilidades de respuesta de la sociedad, precipitan la crisis que se constituye en amenaza permanente para la estabilidad y el adecuado desarrollo de la sociedad, pero que, al mismo tiempo, encierra un potencial de oportunidades para salir adelante. Al unísono con la crisis y con el cambio, la globalización y el desarrollo tecnológico caracterizan la época. Estamos ante lo que algunos han denominado "learning society" o "sociedad del conocimiento", por el papel central que éste juega en el proceso productivo; otros prefieren llamarla "sociedad de la información". Hay quienes afirman que es más apropiado llamarla "sociedad del aprendizaje", por el papel clave que el aprendizaje permanente está llamado a desempeñar en la sociedad del siglo XXI, hasta el punto que, dicen algunos autores, la habilidad más competitiva en el futuro será la de aprender y el aprendizaje será la materia prima estratégica para el desarrollo de las naciones. Ojalá lográramos que fuera la sociedad de la sabiduría, como la entienden en las culturas orientales1. La OECD2 advierte que en 1999 más del 50% del PIB de sus principales países estaba basado en la producción de conocimientos, lo cual contrasta con el descenso cada vez más marcado de la producción de bienes básicos. Conocimiento e información, como bienes intangibles, pero además de altísimo valor agregado, se disponen a reemplazar el peso dominante de las materias primas en la producción de bienes y servicios para la sociedad globalizada. En el mismo sentido, la OECD indica que en la actualidad la materia prima representa apenas el 40% de lo que cada unidad de producción industrial representaba en 1930; que la demanda mundial por productos de alta tecnología aumenta cada año en un 15%, mientras la de materias primas solo lo hace en un 3%. Destaca la Agenda de la OECD que las nuevas "industrias de la inteligencia" corresponden a las áreas de la informática, la biotecnología, la microelectrónica, la robótica, la industria espacial y la producción de nuevos materiales. Brunner3, enfatizando en la necesidad de que la universidad latinoamericana se sitúe en posibilidades de hacer frente a los retos de la transformación de la sociedad global, propone considerar cinco aspectos claves:
La idea de que la globalización o mundialización de la economía y de la cultura, pero sobre todo de la primera, trajeran como resultado una reducción de los desequilibrios entre las naciones y entre las personas no ha sido cierta y por el contrario, como lo verifican año a año los informes sobre Desarrollo Humano publicados por el PNUD, la brecha entre países y personas ricas y pobres crece día a día en todos los países y sociedades del mundo. El incontenible proceso de globalización, que plantea y replantea recurrentemente los bloques hegemónicos de poder mundial, liderado por los sectores de punta del desarrollo científico-tecnológico, transforma profundamente las condiciones de existencia de la sociedad de todos los continentes y países, produciendo una reconfiguración no solo de las estructuras orgánicas de los gobiernos y las jurisprudencias nacionales sino de las configuraciones territoriales y de las dinámicas espaciales a toda escala. Ante la avasalladora idea de que la globalización, impuesta por la dinámica de las sociedades comandadas por los desarrollos científico-tecnológicos de punta, subsume sin contemplación a todas las sociedades de incipientes avances en estos ámbitos, se convoca a que, sin el atavismo de los fundamentalismos nacionalistas, se asuma la posibilidad de identificar en qué condiciones nuestras naciones y países se insertan competitivamente en la sociedad globalizada. Como lo advierte, Tunnermann, citando el Informe Delors, "La Educación para el Siglo XXI debe enseñarnos a vivir juntos en la "aldea planetaria" y a desear esa convivencia. Es el sentido del "aprender a vivir juntos" en la "aldea planetaria", uno de los pilares de la Educación para el Siglo XXI, de suerte de transformarnos en "ciudadanos del mundo", pero sin perder nuestras raíces". 2.1.1. La Universidad frente al contexto internacional. Ante este panorama, corresponde a la Universidad asumir un papel de avanzada con respecto a procesos de generación de conocimiento, de innovación tecnológica y de reconversión de la base económica con el objeto de atender a los diferentes diagnósticos hechos en torno a la situación mundial en la que se mueve el sector educativo. La más reciente Conferencia Mundial sobre la Educación Superior4 señala que ésta se enfrenta, en todos los países del mundo, a problemas cruciales como "... la financiación, la igualdad de condiciones en el acceso a la misma, una mejor capacitación del personal, la formación basada en las competencias, la mejora y conservación de la calidad de la enseñanza, la investigación y los servicios, la pertinencia de los programas, las posibilidades de empleo de los diplomados, el establecimiento de acuerdos de cooperación eficaces y la igualdad de acceso a los beneficios que reporta la cooperación internacional". La misma declaración acoge el concepto de la educación permanente como la perspectiva que hará posible que las personas puedan vincularse plenamente a la sociedad globalizada, la cual demandará una preocupación constante por la cualificación a lo largo de toda la vida, lo cual es además consecuente con el ámbito general de flexibilización e incertidumbre laboral que caracteriza las nuevas relaciones sociales de la producción mundial. En atención a ello, el contexto internacional demanda: a) Profesionales altamente calificados; b) Una estructura educativa abierta para la formación superior bajo la perspectiva del aprendizaje permanente; c) La promoción de la investigación como fuente para la generación y difusión de nuevos conocimientos; d) Contribución a la comprensión, interpretación, preservación, reforzamiento, fomento y difusión de las culturas nacionales y regionales; e) Contribución a la protección y consolidación de los valores de sociedad y; f) Contribución al desarrollo y la mejora de la educación en todos los niveles. Para lograr una educación superior que se coloque en esta dirección, se proponen como principios: a) La igualdad en el acceso a la educación superior; b) El fortalecimiento de la promoción y el acceso de la mujer a la educación superior; c) La promoción del saber mediante la investigación en los ámbitos de la ciencia, el arte y las humanidades y la difusión de sus resultados; d) La orientación a largo plazo de la pertinencia; e) El reforzamiento de la cooperación con el mundo del trabajo y el análisis y la previsión de las necesidades de la sociedad; f) La diversificación como medio de reforzar la igualdad de oportunidades; g) La introducción de métodos educativos innovadores con base en el pensamiento crítico y la creatividad, y h) Reconocer a la sociedad y a los estudiantes como los principales protagonistas de la educación superior. En Colombia, sin embargo, el debate universitario ha girado entorno de la globalización y del imperio de un sistema macroeconómico que en muchas partes del mundo ha fracasado, pero que nuestro país se empeña en mantener, a través de acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, comprometiéndose a adelantar la descentralización fiscal con lo que habrá un severo ajuste fiscal, mayor base tributaria y mejor recaudo, disminución del gasto público, modificación al régimen prestacional, prioridad al pago de la deuda externa y reducción del sector social: salud, educación, ciencia y cultura. A pesar de lo anterior, ahora se pide a la universidad mejorar la pertinencia, la cobertura, la equidad y la convivencia, olvidando que se ha cercenado, por parte del mismo Estado, el desarrollo de lo social y lo humanístico. Corresponde entonces, lograr una universidad abierta, no solo al pensamiento y a la sociedad sino centrada en el cambio de nuestros esquemas mentales tradicionales, para dar paso a la imaginación creadora. Debemos comprender la crisis a partir del conocimiento de la historia social, política y económica del país; analizar el impacto de las políticas macroeconómicas y de la globalización; superar el aislamiento universitario para ejercer a cabalidad y con libertad la democracia participativa, la cual debe llevar a la madurez en el manejo de nuestra autonomía. Lo anterior implica la construcción de una comunidad universitaria, la búsqueda de la calidad, la pertinencia, la equidad y la convivencia, como factores fundamentales que permitan el cambio bajo la renovación permanente de las estructuras, de los programas, de los métodos de trabajo, se imponen la innovación y la flexibilidad. 2.2. Contexto nacional El país se mueve hoy en la más crítica de las situaciones sociopolíticas del último siglo de existencia, caracterizada por la fragilidad de toda la estructura de la sociedad, el desprestigio de las instituciones del Estado y su declarada ingobernabilidad, acusada debilidad propositiva de los sectores privados frente a su necesidad de compromiso con la solución a los problemas de inequidad social, confrontación armada por el control territorial y de los sectores claves de la producción nacional, injerencia externa cada vez más abierta en los asuntos internos y desencanto generalizado ante las más recientes reformas constitucionales que prometían contribuir a solucionar todos estos problemas. Como resultado de una errónea conducción política y económica que se ha dado al país5, no solo se han agudizado las crisis económica, social y política, sino que se ha enrarecido el camino hacia la democracia, la convivencia pacífica y la equidad, algunas de cuyas manifestaciones más elocuentes son la violencia, la pobreza absoluta y la impunidad. Esta situación aparece como corolario de una dependencia cada vez mayor con respecto a los impactos que la globalización ha venido teniendo sobre todas las dinámicas de la vida nacional. La fuerte reprimarización de la economía, contrasta con la no generación de producción de bienes intensivos en tecnología y con la absorción creciente de bienes manufacturados internacionales. El país se consolida entonces como un consumidor neto de bienes externos, pero sobre todo, de ciencia y tecnología, cuando paradójicamente los expertos en el tema reclaman la decidida y definitiva incorporación de la ciencia y la tecnología en todos los ámbitos que se proponen el desarrollo económico y social, como clave para la superación del estado de dependencia y como requisito para buscar la inserción de la sociedad colombiana en el contexto competitivo de las naciones. Ante este panorama, corresponde a la Universidad asumir el papel que en otras experiencias ya citadas en el contexto internacional, ha jugado con respecto a procesos de generación de conocimiento, de innovación tecnológica y de reconversión de la base económica que soporta la dinámica de la sociedad. En el mismo sentido, está fuera de toda duda que a ella corresponde una responsabilidad central en la formación del capital humano que las nuevas condiciones del país y de la sociedad requieren. 2.3. Universidad y desarrollo regional Los elementos y tendencias de cambio mencionados en los acápites anteriores han llevado al Estado y la sociedad a la necesidad de preguntarse por conocimientos concretos de su entorno (realidad física, socioeconómica y cultural), que permitan potenciar, desde los niveles subnacionales, los procesos de planeación y gestión del desarrollo. Desde esta perspectiva, y atendiendo al ámbito territorial departamental de la Universidad, ésta debe comprender que el desarrollo de un determinado territorio, es una cuestión que atañe no solo al colectivo social, esto es a todos sus agentes sociales: institucionales, colectivos e individuales, sino que entre ellos está llamada a jugar un papel de actor protagónico, tal como se reconoce hoy en todos los países del mundo. La universidad como actor social regional se debe a saberse como integrante de una comunidad y a su pertinencia en el actuar (docencia, investigación y proyección social) para la solución de los problemas del desarrollo de su entorno territorial. La universidad debe asumir la responsabilidad de su nuevo lugar en la sociedad, convertirse en agente de cambio y desarrollar las competencias que los nuevos tiempos le exigen. Esta nueva universidad debe propender por una sólida formación científica, cultural y ética, acompañada de valores de libertad, solidaridad, tolerancia y responsabilidad, para liderar procesos de desarrollo en la Región soportados en la investigación, y para contribuir al avance de la ciencia y la tecnología en un contexto de servicio a la comunidad. Desde esta perspectiva, la universidad tiene un amplio campo de funciones relacionadas con el desarrollo de la región, mediante:
Fuente: Acuerdo 017 del 18 de diciembre de 2001 del Consejo Superior. Citas bibliográficas 1 TÜNNERMANN BERNHEIM, Carlos , conferencia ante el Consejo Nacional de Rectores, realizada en Santafé de Bogotá, D.C., 28 y 29 de mayo de 2000. 2 Agenda del 2000, de la Comisión Europea, referenciada por el autor antes citado. 3 BRUNNER, José Joaquín. "La Universidad Latinoamericana frente al próximo milenio". Citado por: TÜNNERMANN BERNHEIM, Op. cit. 4 Citada por: TÜNNERMANN BERNHEIM, Op. cit., p. 28. 5 Ideas tomadas de la ponencia presentada por Lucía Durán bajo el título "Tolima Competitivo desde la Ciencia y la Tecnología", en el marco del III Encuentro Tolimense, realizado en Ibagué el 27 de julio de 2000. |
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